Esteban Calderón Taipe
Casas FF
27.03.2026

Casas FF
Emplazado a pocos minutos de Quito, en el sector de Cumbayá, se encuentra ubicado el proyecto de casas FF, un conjunto de 4 viviendas que descompone la tipología de vivienda tradicional y vuelve a componerlas en un universo espacial que se teje y entreteje bajo la tierra negra de la Cordillera de los Andes y el cielo equinoccial.
Publicado Originalmente en: Vivienda colectiva, 30-60 Cuaderno latinoamericano de arquitectura · Córdoba – Argentina. 2017 · ISBN 978987138
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Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa, pero también es verdad que sus puertas (cuyo número es infinito) están abiertas día y noche a los hombres y también a los animales. Que entre el que quiera. No hallará pompas aquí ni el bizarro aparato de los palacios, pero sí la quietud y la soledad. Asimismo hallará una casa como no hay otra en la faz de la tierra. (Mienten los que declaran que en Egipto hay una parecida.)
La casa de Asterión / Jorge Luis Borges[1]

Emplazado a pocos minutos de Quito, en el sector de Cumbayá, se encuentra ubicado el proyecto de casas FF, un conjunto de 4 viviendas que descompone la tipología de vivienda tradicional y vuelve a componerlas en un universo espacial que se teje y entreteje bajo la tierra negra de la Cordillera de los Andes y el cielo equinoccial.


Nos desplazamos en las tres coordenadas, una especie de estrategia del vacío. Y es que los principales espacios comunes del proyecto están definidos como ausencias de edificio, vacíos acotados entre los bloques que emergen de la topografía. Aquí los espacios “residuales” cumplen una función. No es de extrañarse entonces que la quinta fachada sea el resultado de la conjunción de sus 12 volúmenes, producto de su programa de relaciones, y no un simple tratamiento ornamental.
La libertad de uso de las viviendas tanto al interior como al exterior está vinculada a su dimensión y a las oportunidades continuas que ofrece su organización para nunca interrumpir el movimiento y posibilitar otro tipo de situaciones.[3] La alternancia de recorrido es otro de estos recursos que ensanchan la percepción de este espacio doméstico. Entrar en una sala por una puerta y salir por otra, o bien poder llegar a un punto de la vivienda escogiendo el recorrido, brinda un sinnúmero de recursos que convierten el espacio en algo más atractivo en el que pueden ocurrir situaciones espontaneas.[4]
Nos encontramos frente a la posibilidad de habitar un laberinto, ya no solo en lo espacial sino además en la memoria. El habitante recorrerá sus rincones y construirá su memoria y un nuevo lenguaje en esta, su casa, que se ha enterrado en la montaña y se ha proyectado hacia el cielo. La casa es el espacio construido primordial a partir del cual nos abrimos al mundo,[5] y aquí se muestra presta para despertar la percepción de los sentidos de quien la habita.